¿Recuerdas tu primera entrevista? A lo mejor todavía no has tenido la oportunidad, y ya te aviso: será un caos. Nadie te lo avisa, pero tampoco nadie te dice que eso no está mal y que no es un fracaso. Simplemente es un trámite que todos hemos pasado una vez en la vida… y aquí seguimos.
Cualquier persona que preguntes te dirá: “prepárate la entrevista”o “investiga sobre la empresa”. Y cómo estas personas tienen más experiencia, tú les haces caso. Te sientas en tu escritorio y recreas la escena, que de nada servirá porque en el momento que te sientas frente a alguien que te mira fijamente, todo lo que supuestamente habías preparado se desmorona. La primera entrevista no se supera, se sobrevive.
Te diré que es absurdo que memorices ese papel en el que has apuntado toda tu vida (como si tu no te la sepas) y la de la empresa a la que postulas. Sabes absolutamente todo: cuándo se fundó, cuál es su misión y visión, hasta quién es su director. Llegarás allí y no te acordarás de nada. Por eso, es genial que te informes del sitio dónde vas a trabajar, pero esto no es un examen a contrarreloj. El elegido no va a ser el que más sepa de la empresa. Cuando alguien contesta desde la verdad y la honestidad, destaca.
Llega el día. Estás con media hora de antelación en la puerta. Pasan los minutos, y por fin es tu turno. Ocurre una cosa, que utilizada a tu favor te puede quitar gran parte de la presión. Tu no conoces a esta persona, pero es que ella tampoco a tí. Por lo tanto, está en tus manos todo lo que ocurra a partir de este momento.
Ahora te hablaré de lo que estás esperando: “no tengo experiencia”. Es el miedo más común e innecesario. ¿Quién busca sus prácticas y tiene experiencia? Esto el personal de recursos humanos lo sabe. Te lo puedes llevar a tu terreno y hablar de lo que has aprendido en clase, de proyectos universitarios, de trabajos esporádicos, de cualquier responsabilidad que hayas tenido. Todo cuenta más de lo que crees, siempre que sepas explicar qué aprendiste de ello.
También decirte que si hay algo que no sabes, no tienes esos conocimientos o habilidades, no tengas miedo. No todos tenemos que saber de todo, pero siempre puedes tener la predisposición para aprender. Aquí está la diferencia.
Estos son solo algunos consejos. Porque te diré que el bucle no acaba cuando sales por la puerta, pero esto da para otro tema. Solo quiero decirte que no existe ni la entrevista perfecta ni el candidato perfecto. Lo que sí existe son las ganas de mejorar y la experiencia que te da enfrentarte y aprender de tus errores. Si hay que volver a intentarlo, se intenta.


