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No tienes que resolver nada mientras estás alterado
No tienes que resolver nada mientras estás alterado La inquietud empuja a pensar demasiado, pero las decisiones tomadas desde la tensión suelen ser injustas contigo. Consejo: date permiso para posponer cualquier conclusión hasta que tu cuerpo esté más tranquilo. La claridad llega cuando baja la intensidad.
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La emoción no se queda para siempre, aunque ahora parezca intensa
La emoción no se queda para siempre, aunque ahora parezca intensa Cuando la inquietud sube, el cerebro te hace creer que durará horas, pero las emociones son olas: suben, bajan y pasan. Consejo: prueba a hacer algo pequeño que te ancle al presente: tocar algo frío, estirar los hombros o mirar un punto fijo durante unos segundos.
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No tienes que entender todo lo que sientes para poder calmarte
No tienes que entender todo lo que sientes para poder calmarte La inquietud a veces aparece sin una causa clara, y eso no significa que estés haciendo algo mal. Consejo: pon nombre a lo que puedas (“estoy inquieto”, “estoy tenso”) y respira lento unos segundos. A veces el cuerpo se calma antes que la mente.
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